Citas
POBREZA
1- "Sé pasar necesidad y sé
vivir en la abundancia; a todo y por todo estoy bien enseñado: a la hartura
y al hambre, a abundar y a carecer". (Flp IV, 12)
2- "La Escritura nos dice
que Lázaro recibió consuelo y, en cambio, al rico se le dieron tormentos.
¿Es que el rico fue condenado porque tenía riquezas, porque abundaba en
bienes de la tierra, porque vestía de púrpura y lino y celebraba cada día
espléndidos banquetes? No; quiero decir que no fue por este razón. El rico
fue condenado porque no ayudó al otro hombre. Porque ni siquiera cayó en la
cuenta de Lázaro, de la persona que se sentaba en su portal y ansiaba la
migajas de su mesa. En ningún sitio condena Cristo la mera posesión de
bienes terrenos en cuanto tal. En cambio, pronuncia palabras muy duras
contra los que utilizan los bienes egoístamente. Sin fijarse en las
necesidades de los demás (...). Cristo pide apertura hacia los hermanos y
hermanas necesitados; apertura de parte del rico, del opulento, del que está
sobrado económicamente; apertura hacia el pobre, el subdesarrollado, el
desvalido". (Juan Pablo II "Homilía en el Yankee Stadium, Nueva York"
2-X-1979 DP-321)
3- "Y contra la
escandalizada afirmación de Lutero, que quería arrojar los preciosos
relicarios de la Santa Cruz donde no vieran la luz del día y repartir su oro
entre los pobres, le contesta Moro: «Qué pequeña es la cantidad de oro que
rodea los trozos de la cruz de Cristo comparada con el oro que se
desperdicia dorando cuchillos, espadas, espuelas, tapices y telas pintadas.
Y por si estas cosas no consumen demasiado aprisa el oro, se doran postes y
rosas enteras, ¡y no solo en los palacios de príncipes y grandes prelados,
sino hasta en las casas de mucha gente baja! Y entre todo ello ningún oro
reluce penosamente en los ojos turbios de Lutero, ha de ser precisamente el
de la Cruz de Cristo» (Sto. Tomás Moro "Works" pág. 119)" (Andrés Vázquez
de Prada "Sir Tomás Moro" cap. X, 5 p. 206 nota 16 Rialp Madrid 1962)
4- "Los que quieren
enriquecerse caen en tentaciones, en lazos y en muchas codicias locas y
perniciosas, que hunden a los hombres en la perdición y en la ruina, porque
la raíz de todos lo males es la avaricia y muchos, por dejarse llevar de
ella, se extravían de la fe y así mismos se atormentan con muchos dolores"
(1 Tim Vi, 9-10)
5- "Nada trajimos al mundo
y nada podemos llevarnos de él. Teniendo con qué alimentarnos y con qué
cubrirnos, estemos con eso contentos" (1 Tim Vi, 7-8)
6- "Carecer de las cosas no
desnuda al alma si tiene apetito de ellas" (S. Juan de la Cruz. "Subida al
Monte Carmelo" L 1º c. 3)
7- "No temas hijo; somos
pobres, pero rico serás si temes a Dios y te apartas de todo pecado y haces
lo que es grato" (Tob Iv, 21)
8- "Buena es la oración con
el ayuno y la limosna con la justicia. Mejor es poco en justicia que mucho
en iniquidad. Mejor es dar limosna que acumular tesoros". (Tob XII, 8)
9- "Hay quien se enriquece
a fuerza de afán y de ahorro, y con esto ya se cree recompensado; y se dice:
«Hallé el reposo, ahora voy a comerme lo mío».
Pero no sabe qué tiempo le queda y si morirá dejando a otros lo suyo". (Ecclo.
XI, 18-20)
10- "Los bienes terrenos
son valiosos para el hombre sólo en la medida en que son peldaños para una
elevación" (Albert Lang Teología fundamental I Madrid 1975 p. 153 Rialp
3ª ed.)
11- "Y vosotros los ricos,
llorad a gritos por las desventuras que os van a sobrevenir. Vuestra riqueza
está podrida; vuestros vestidos, consumidos por la polilla; vuestro oro y
vuestra plata, comidos del orín será testigo contra vosotros y roerá
vuestras carnes como fuego. Habéis atesorado para los últimos días. El
jornal de los obreros que han segado vuestros campos, defraudado por
vosotros, clama, y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del
Señor de los ejércitos. Habéis vivido en molicie sobre la tierra, entregados
a los placeres, y habéis cebado vuestros corazones para el día del degüello.
Habéis condenado al justo, le habéis dado muerte sin que él os resistiera" (Sant
V, 1-6)
12- "en ningún sitio
condena Cristo la mera posesión de bienes terrenos en cuanto tal. En cambio
pronuncia palabras muy duras contra los que utilizan los bienes
egoístamente" (Juan Pablo II "Homilía en el Yankee Stadium". Nueva York
2-X-1979 DP-321)
13- "Breve es la felicidad
de este mundo; pasajera toda su gloria; quebradiza y frágil toda potencia
temporal. ¿Dónde están ahora los reyes? ¿Dónde los principales y los
dominadores de pueblos? ¿Dónde los dueños de grandes posesiones, los
poderosos del siglo, los opulentos del mundo? Pasaron como una sombra, se
desvanecieron como un sueño. Los buscamos y ya no existen; y para muchos de
ellos las riquezas fueron la causa de la ruina, peligro terrible, anuncio de
muerte y pábulo de incendio". (San Isidoro de Sevilla. Cit. por Santiago
Montero Díaz en la introducción general del libro de las Etimologías BAC)
14- Andrés Vázquez de Prada
"Sir Tomás Moro" VII, 4 Rialp Madrid 1962 p. 144
"En aquella
nación [Utopía] los chiquillos usan las perlas y diamantes para jugar a las
canicas; y cuando son adolescentes se avergüenzan de guardarlas como nos
avergonzamos nosotros los mayores de entretenernos con juguetes y muñecas.
Pero es el caso que los embajadores, que venían a la isla a tratar materias
de mucha gravedad y alcance, desconocían también la costumbre que tienen los
utopienses de utilizar el oro para hacer las cadenas de los prisioneros y
esclavos. Para deslumbrar a los de Utopía los anemolianos traían ricos
vestidos recamados de perlas y piedras preciosas, con cadenillas de oro al
pecho, zarcillos en las orejas, anillo dijes, gargantillas, brazaletes y
toda clase de adornos, incluso plumas multicolores de pavo real.
Los utopienses se echaban
maravillados a la calle para ver el desfile de lo que ellos imaginaban
comitiva de esclavos; y saludaban en cambio con toda cortesía a los criados
de los embajadores, figurándose que serían los señores de aquellos infelices
esclavos cubiertos de oro y pedrería".
"Y entre la
muchedumbre de espectadores había muchachos ya crecidos, que dándoselas de
mayorcitos pegaban codazos a sus madres:
-Mira, madre- les decían
-esos gandules llevan perlas y piedras preciosas como si fueran todavía unos
críos-. Estate quieto, hijo, -replicaban ellas- que esos deben ser los
bufones que traen consigo los señores embajadores.
Pobreza, para Moro, era el
no crearse necesidades, el estar desprendido de las riquezas y el saber que
los bienes que nos llegan a las manos tienen un fin comunitario que cumplir,
por aquel precepto cristiano de que todos formamos un solo cuerpo social
unido por la caridad".
15- Diario de
Altoclaro: 5-II-1975 (AGP Sec. N, 3 leg. 1058-2). Contestando en una de las
tertulias a una pregunta sobre la educación de los hijos decía el Padre (San
Josemaría Escrivá): "Yo les pasearía un poco... por esos barrios que hay
alrededor de la gran ciudad de Caracas. Les pondría la mano delante de los
ojos, y después la quitaría para que vieran las chabolas, unas encima de
otras: ¡y ya les has contestado! Que sepan que el dinero lo tienen que
aprovechar bien; que han de saberlo administrar, de modo que todos
participen de alguna manera de los bienes de la tierra. Porque es muy fácil
decir: yo soy muy bueno, si no se ha pasado ninguna necesidad.
Un amigo, hombre de mucho
dinero, me decía una vez: yo no sé si soy bueno, porque nunca he tenido a mi
mujer enferma, encontrándome sin trabajo y sin un céntimo; no he tenido a
mis hijos debilitados por el hambre, estando sin trabajo y sin un céntimo;
no me he encontrado en medio de la calle, tendido sin cobijo... No sé si soy
un hombre honrado: ¿qué habría hecho yo, si me hubiera sucedido todo eso?
Mirad, hemos de procurar
que no le pase a nadie; hay que habilitar a la gente para que, con su
trabajo, pueda asegurarse un bienestar mínimo, estar tranquilo en la vejez y
en la enfermedad, cuidar de la educación de los hijos y tantas cosas
necesarias. Nada de los demás puede resultarnos indiferente y, desde nuestro
sitio, hemos de procurar que se fomente la caridad y la justicia" (Citado en
la nota 217 por Andrés Vázquez de Prada "El Fundador del Opus Dei" tomo III
pág 749-750. Madrid 2003 ed. Rialp).