Citas
MILAGROS
1- Los milagros de Jesús
tienen un carácter apologético, pero realmente Jesús se enternece y siente
misericordia ante el sufrimiento humano:
- Cuando
resucitó a la hija de Jairo: "El les mandó que no contasen a nadie lo
sucedido".
- "el Señor se
compadeció de ella" (lc VII, 13), de la viuda de Naín y resucitó a su hijo
único.
2- "En cierto sentido, todo
es milagro. Jesús trueca el agua en vino en las bodas de Caná, y todos se
asombran; el agua de lluvia se trueca todos los años en vino en nuestro
viñedos, y eso no sorprende a nadie. Sin embargo, Dios es quien crea la
lluvia, y la viña y el vino, pero es un orden de fenómenos regulares, al que
estamos acostumbrados y cuya misma trivialidad impide que nos asombre (...)
En un universo creado, el milagros es, pues, un hecho sobrenatural, pero es
filosóficamente posible (...) Si embargo, cae de su peso que ningún pensador
cristiano piensa en poner las bodas de Caná en el mismo plano que un
acontecimiento llamado natural; sólo en cierto sentido todo lo que es, es
milagroso. La sorpresa que legítimamente causa el verdadero milagro se debe
a que éste se produce fuera del curso y del orden habituales de la
naturaleza". (Etienne Gilson "El espíritu de la filosofía medieval" c.
XVIII Madrid 1981 p. 344-345)
3- "Los fenómenos milagrosos
no son necesariamente más admirables en sí que el espectáculo cotidiano de
la naturaleza; gobernar al mundo entero, tomado en su conjunto y en sus
menores detalles, es mucho más maravilloso que alimentar a cinco mil hombres
con cinco mil panes. Lo que nos asombra en la multiplicación de los panes no
es, pues, tanto la magnitud como la rareza del hecho: illud mirantur homines non quia majus est, sed quia rarum est (San Agustín, In joan. evang. XXIV, 1 PL 3f5, 1593)". (Etienne Gilson
"El espíritu de la filosofía medieval" c. XVIII Madrid 1981 p. 345)
4- "San Agustín llega a
discernir dos órdenes de la naturaleza, superpuestos y coordinados: el que
Dios ha creado al crear las razones seminales, esos gérmenes de todos los
seres y acontecimientos naturales futuros, y el que la sabiduría de Dios es
la única en conocer, del que penden los milagros propiamente dichos. Para quien considera el
problema en este aspecto, toda creación que se añade a la primera es
milagrosa, pero aun entonces el milagro sólo es tal para nosotros, no para
Dios. Si nos parece que va contra el orden de la naturaleza tal como está
hecha, no puede ir contra ese orden desde el punto de vista de Dios que la
hizo: cui hoc est natura quod fecerit (San Agustín De Gen. ad litt, VI, 13,
14; PL 34, 349). La naturaleza, para Dios, siempre seguirá siendo lo que El
hizo". (Etienne Gilson "El espíritu de la filosofía medieval" c. XVIII
Madrid 1981 p. 345)
5- En un universo no creado
la posibilidad del milagro sería filosóficamente nula, sería un "error
natural" (cfr. Etienne Gilson idem c. XVIII)
6- "Puesto que la naturaleza
cristiana no procede de Dios por una emanación necesaria, sino por la
libertad de su querer, siempre es dueño de producir los efectos de las
causas segundas sin esas causas, o aun de producir efectos de que esas
causas son incapaces. Sin embargo, hasta cuando se le define en rigor como
lo que trasciende radicalmente las causas segundas, luego también lo que es
radicalmente misterioso para toda razón humana, el milagro conserva su
racionalidad desde el punto de vista de Dios. Lo que no depende de nuestro
orden depende del suyo, del que depende el nuestro; faltando a la ley
natural, Dios no hace sino seguir otra más alta, contra la cual no podría
obrar en ningún caso, porque se confunde con El". (Etienne Gilson "El
espíritu de la filosofía medieval" c. XVIII Madrid 1981 p. 346 s.)