Catecismo

TEMA 74º

 

“DESDE ALLÍ HA DE VENIR A JUZGAR

 A VIVOS Y MUERTOS”

(N. 668-679. Resúmenes 680-682)

1.  “Volverá en gloria”

2.   “Para juzgar a vivos y muertos”

 

 

“Volverá en gloria”:

 

 

a) Cristo reina ya mediante la Iglesia…: Cristo ha vuelto a la vida para ser “Señor de vivos y muertos” (Rm 14, 9). Dios Padre ha puesto todo bajo sus pies. La Creación y la historia encuentran en Él su recapitulación, su cumplimiento trascendente.

 

Cristo es la cabeza de la Iglesia. En Ella está presente Él mismo y su Reino que encontrará su plenitud después del mundo presente.

 

“Desde la Ascensión, el designio de Dios ha entrado en su consumación. Estamos ya en la <<última hora>> (1 Jn 2, 18)”. “El Reino de Cristo manifiesta ya su presencia por los signos milagrosos que acompañan su anuncio por la Iglesia”.

 

b) …Esperando que todo le sea sometido: El Reino de Cristo, presente en su Iglesia, “aún es objeto de los ataques de los poderes del mal, a pesar de que estos poderes hayan sido vencidos en su raíz por la Pascua de Cristo”.

 

Esto será así hasta que todo sea sometido.

 

“La Iglesia peregrina lleva en sus sacramentos e instituciones, que pertenecen a este tiempo, la imagen de este mundo que pasa. Ella misma vive entre las criaturas que gimen en dolores de parto hasta ahora y que esperan la manifestación de los hijos de Dios. Por esta razón los cristianos piden, sobre todo en la Eucaristía, que se apresure el retorno de Cristo cuando suplican: <<Ven, Señor Jesús>> (Ap 22, 20)”.

 

“Cristo afirmó antes de su Ascensión que aún no era la hora del establecimiento glorioso del Reino mesiánico esperado por Israel que, según los profetas, debía traer a todos los hombres el orden definitivo de la justicia, del amor y de la paz. El tiempo presente, según el Señor, es el tiempo del Espíritu y del testimonio, pero es también un tiempo marcado por la «tribulación» y la prueba del mal que afecta también a la Iglesia e inaugura los combates de los últimos días. Es un tiempo de espera y de vigilia”.

 

c) El glorioso advenimiento de Cristo, esperanza de Israel: Desde la Ascensión  del Señor el advenimiento de Cristo en gloria es inminente, aunque no conocemos el tiempo exacto. “Este acontecimiento escatológico se puede cumplir en cualquier momento”.

 

La venida del Mesías glorioso se vincula a la conversión de todo Israel.

 

“San Pedro dice a los judíos de Jerusalén después de Pentecostés: <<Arrepentíos, pues, y convertíos para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que del Señor venga el tiempo de la consolación y envíe al Cristo que os había sido destinado, a Jesús, a quien debe retener el cielo hasta el tiempo de la restauración universal, de que Dios habló por boca de sus profetas>> (Hch 3, 19-21)”.

 

“La entrada de <<la plenitud de los judíos>> (Rm 11, 12) en la salvación mesiánica, a continuación de <<la plenitud de los gentiles>> (Rm 11, 25), hará al pueblo de Dios <<llegar la plenitud de Cristo>> (Ef. 4, 13) en la cual <<Dios será todo en nosotros>> (1 Co 15, 28)”.

 

d) La última prueba de la Iglesia: “Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes. La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra desvelará el <<misterio de iniquidad>> bajo la forma de una impostura religiosa que proporciona a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad”. La impostura máxima es la del Anticristo que se esboza cada vez que se quiere alcanzar la esperanza mesiánica en la historia bajo formas políticas y rechazando el Reino de Dios más allá de este mundo (milenarismo).

 

El Reino no se realizará mediante un triunfo histórico de la Iglesia en forma de un proceso creciente. La victoria y el triunfo son de Dios que esclarecerá todas nuestras obras en el Juicio final “después de la última sacudida cósmica de este mundo que pasa”.

 

 

Para juzgar a vivos y muertos:

 

“Siguiendo a los profetas y a Juan Bautista Jesús anunció en su predicación el Juicio del último Día. Entonces, se pondrán a la luz la conducta de cada uno y el secreto de los corazones”. Y Jesús dirá: “Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25, 40).

 

Cristo al redimirnos en la Cruz se ha ganado el derecho de juzgarnos, el Padre ha entregado “todo juicio al Hijo” (Jn 5, 22). Pero Él no ha venido a condenarnos sino a salvarnos. “Es por el rechazo de la gracia en esta vida por lo que cada uno se juzga ya a sí mismo; es retribuido según sus obras y puede incluso condenarse eternamente al rechazar el Espíritu de amor”.

 

Para quienes han tratado a Jesús en este mundo y han luchado por serle fieles no será solo Juez, será el Amigo.

 

 

 

RESUMEN:

  

●  “Cristo, el Señor, reina ya por la Iglesia, pero todavía no le están sometidas todas las cosas de este mundo. El triunfo del Reino de Cristo no tendrá lugar sin un último asalto de las fuerzas del mal”.

 

● “El día del Juicio, al fin del mundo, Cristo vendrá en la gloria para llevar a cabo el triunfo definitivo del bien sobre el mal que, como el trigo y la cizaña, habrán crecido juntos en el curso de la historia”.

 

●  “Cristo glorioso, al venir al final de los tiempos a juzgar a vivos y muertos, revelará la disposición secreta de los corazones y retribuirá a cada hombre según sus obras y según su aceptación o su rechazo de la gracia”.

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