Catecismo

TEMA 58º

 

LA IGLESIA, MADRE Y MAESTRA

(N. 2030-2046. Resúmenes 2047-2051)

  

  

 

 

“El cristiano realiza su vocación en la Iglesia, en comunión con todos los bautizados”. De la Iglesia recibe:

  

◘ La Palabra de Dios y con ella el camino a seguir en la vida.

◘ Los sacramentos que lo sostienen en la fidelidad a Cristo.

◘ Ejemplos de santidad: la Virgen María y los Santos.

  

  

“La vida moral es un culto espiritual. Ofrecemos nuestros cuerpos como una hostia viva, santa, agradable a Dios en el seno del Cuerpo de Cristo que formamos y en comunión con la ofrenda de su Eucaristía. En la liturgia y en la celebración de los sacramentos, plegaria y enseñanza se conjugan con la gracia de Cristo para iluminar y alimentar el obrar cristiano. La vida moral, como el conjunto de la vida cristiana, tiene su fuente y su cumbre en el sacrificio eucarístico”.

  

  

1. Vida moral y Magisterio de la Iglesia.

2. Los mandamientos de la Iglesia.

3. Vida moral y testimonio misionero.

  

  

 

 

Vida moral y Magisterio de la Iglesia:

  

 

 

La Iglesia, columna de la verdad, recibió el mandato de Cristo de anunciar la verdad que nos salva.

  

 

 

“Compete siempre en todo lugar a la Iglesia proclamar los principios morales, incluso los referentes al orden social, así como dar su juicio sobre cualesquiera asuntos humanos, en la medida en que los exijan los derechos fundamentales de la persona humana o la salvación de las almas” (CIC cn 747 § 2).

  

 

 

El depósito de la moral cristiana (normas, mandamientos y virtudes) se ha transmitido de generación en generación a través de la catequesis, la predicación y los escritos de los teólogos y autores espirituales.

  

“Esta catequesis ha tomado tradicionalmente como base, junto al Credo y el Padre Nuestro, el Decálogo que enuncia los principios de la vida moral válidos para todos los hombres”.

  

 

 

“El Romano Pontífice y los obispos como maestros auténticos por estar dotados de la autoridad de Cristo predican al pueblo que tienen confiado la fe que hay que creer y que hay que llevar a la práctica. El magisterio ordinario y universal del Papa y de los obispos en comunión con él enseña a los fieles la verdad que han de creer, la caridad que han de practicar, la bienaventuranza que han de esperar”.

  

 

 

“El grado supremo de la participación en la autoridad de Cristo está asegurado por el carisma de la infalibilidad. Esta se extiende a todo el depósito de la revelación divina; se extiende también a todos los elementos de doctrina, comprendida la moral, sin los cuales las verdades salvíficas de la fe no pueden ser salvaguardadas, expuestas u observadas”.

  

 

 

La Iglesia extiende su Magisterio a los preceptos de la ley natural para que todos los hombres puedan conocer con seguridad el camino que lleva hacia Dios.

  

 

 

Los fieles tienen el derecho de ser instruidos en los preceptos divinos y tienen el deber de observar las constituciones y los decretos promulgados por la autoridad legítima de la Iglesia. “Aunque sean disciplinares, estas determinaciones requieren la docilidad de la caridad”.

  

 

 

“No se ha de oponer la conciencia personal y la razón a la ley moral o al Magisterio de la Iglesia”.

  

 

 

La Iglesia proporciona el perdón de los pecados mediante el sacramento de la Reconciliación.

 

 

Los mandamientos de la Iglesia:

  

 

 

“El carácter obligatorio de estas leyes positivas promulgadas por la autoridad eclesiástica tiene por fin garantizar a los fieles el mínimo indispensable en el espíritu de oración y en el esfuerzo moral, en el crecimiento del amor de Dios y del prójimo”.

 

1º-  “Oír misa entera todos los domingos y demás fiestas de precepto y no realizar trabajos serviles”. Con la asistencia a Misa y con el descanso los fieles santifican esos días.

 

2º- “Confesar los pecados al menos una vez al año”. Mediante la Reconciliación que prepara para la Eucaristía.

 

3º- “Recibir el sacramento de la Eucaristía al menos por Pascua”. Garantiza un mínimo en la recepción del Cuerpo y de la Sangre del Señor.

 

4º- “Abstenerse de comer carne y ayunar en los días establecidos por la Iglesia”. Asegura los tiempos de ascesis y de penitencia que nos preparan para las fiestas litúrgicas y para adquirir el dominio sobre nuestros instintos, y la libertad del corazón.

 

5º- “Ayudar a las necesidades de la Iglesia”. Cada fiel según su capacidad debe ayudar a las necesidades materiales de la Iglesia.

 

 

Vida moral y testimonio misionero:

  

 

 

La fidelidad de los bautizados es indispensable para la misión de la Iglesia en el mundo. El mensaje de salvación debe ser autentificado por el testimonio de vida de los cristianos. “El mismo testimonio de la vida cristiana y las obras buenas realizadas con espíritu sobrenatural son eficaces para atraer a los hombres a la fe y a Dios” (Apostolicam Actuositatem n. 6).

 

Los cristianos contribuyen a la edificación de la Iglesia mediante la constancia de sus convicciones y de sus costumbres. “La Iglesia aumenta, crece y se desarrolla por la santidad de sus fieles, <<hasta que lleguemos al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo>> (Ef. 4, 13)”.

 

“Llevando una vida según Cristo, los cristianos apresuran la venida del Reino de Dios, Reino de justicia, de verdad y de paz. Esto no significa que abandonen sus tareas terrenas, sino que, fieles a su Maestro, las cumplen con rectitud, paciencia y amor”.

  

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RESUMEN:

 

●  “La vida moral es un culto espiritual. El obrar cristiano se alimenta en la liturgia y la celebración de los sacramentos”.

 

● “Los mandamientos de la Iglesia se refieren a la vida moral y cristiana, unida a la liturgia, y que se alimenta de ella”.

 

●  “El Magisterio de los pastores de la Iglesia en materia moral se ejerce ordinariamente en la catequesis y en la predicación, tomando como base el Decálogo que enuncia los principios de la vida moral válidos para todo hombre”.

 

● “El Romano Pontífice y los obispos, como maestros auténticos predican al Pueblo de Dios la fe que debe ser creída y aplicada a las costumbres. A ellos corresponde también pronunciarse sobre las cuestiones morales que atañen a la ley natural y a la razón”.

 

● “La infalibilidad del Magisterio de los pastores se extiende a todos los elementos de doctrina, comprendida la moral, sin las cuales las verdades salvíficas de la fe no pueden ser salvaguardadas, expuestas u observadas”.

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