Catecismo

TEMA 53º

 

LA IGLESIA, PUEBLO DE DIOS, CUERPO DE CRISTO, TEMPLO DEL ESPÍRITU SANTO

 (N. 781-801. Resúmenes 802-810)

  

 

1. La Iglesia, Pueblo de Dios.

2. La Iglesia, Cuerpo de Cristo.

3. La Iglesia, Templo del Espíritu Santo.

 

La Iglesia, Pueblo de Dios:

 

“En todo tiempo y lugar ha sido grato a Dios el que le teme y practica la justicia. Sin embargo, quiso santificar y salvar a los hombres no individualmente y aislados, sin conexión entre sí, sino hacer de ellos un pueblo para que le conociera de verdad y le sirviera con una vida santa. Eligió, pues, a Israel para pueblo suyo, hizo una alianza con él y lo fue educando poco a poco. Le fue revelando su persona y su plan a lo largo de su historia y lo fue santificando. Todo esto, sin embargo, sucedió como preparación y figura de su alianza nueva y perfecta que iba a realizar en Cristo (…) es decir, el Nuevo Testamento en su sangre, convocando a las gentes entre los judíos y los gentiles para que se unieran, no según la carne, sino en el Espíritu” (Conc. Vat. II Lumen gentium, 9).

 

1. Las características del Pueblo de Dios: que lo distinguen claramente de otros grupos aparecidos en la historia.

 

a)     Es el Pueblo de Dios: “Dios no pertenece en propiedad a ningún pueblo. Pero Él ha adquirido para sí pueblo de aquellos que antes no eran un pueblo: <<una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa>> (1 P 2, 9)”

b)    Se llega a ser miembro de ese pueblo por medio de un nuevo nacimiento en el agua y en el Espíritu por la fe en Cristo y el Bautismo.

c)     Cabeza de este pueblo es Jesús el Cristo (Ungido, Mesías). En él fluye el Espíritu Santo, es el “Pueblo mesiánico”.

d)    “La identidad de este Pueblo, es la dignidad y la libertad de los hijos de Dios en cuyos corazones habita el Espíritu Santo como en un templo”.

e)     Su ley el mandamiento nuevo del amor: Amar como Cristo nos amó.

f)      “Su misión es ser sal de la tierra y luz del mundo”.

g)     “Su destino es el Reino de Dios, que él mismo comenzó en este mundo, que ha ser extendido hasta que él mismo lo lleve también a su perfección”.

 

2. Un pueblo sacerdotal, profético y real:

“Jesucristo es Aquel a quien el Padre ha ungido con el Espíritu Santo y lo ha constituido <<Sacerdote, Profeta y Rey>>. Todo el Pueblo de Dios participa de estas tres funciones de Cristo y tiene las responsabilidades de misión y de servicio que se derivan de ellas”.

 

♠ “Al entrar en el Pueblo de Dios por la fe y el Bautismo se participa en la vocación única de este Pueblo: en su vocación sacerdotal (…). Los bautizados, en efecto, por el nuevo nacimiento y por la unción del Espíritu Santo, quedan consagrados como casa espiritual y sacerdocio santo”.

♠ “El pueblo Santo de Dios participa también del carácter profético de Cristo. Lo es sobre todo por el sentido sobrenatural de la fe que es el de todo el pueblo, laicos y jerarquía, cuando <<se adhiere indefectiblemente a la fe transmitida a los santos de una vez para siempre>> y profundiza en su comprensión y se hace testigo de Cristo en medio de este mundo”.

♠ Función regia: “Para el cristiano servir a Cristo es reinar, particularmente en los pobres y en los que sufren donde descubre la imagen de su Fundador pobre y sufriente. El pueblo de Dios realiza su dignidad regia viviendo conforme a esta vocación de servir con Cristo”.

 

“¿Qué hay mas regio que un espíritu que, sometido a Dios, rige su propio cuerpo?” (San León Magno).

 

La Iglesia, Cuerpo de Cristo:

 

1. La Iglesia es comunión con Jesús: “Desde el comienzo, Jesús asoció a sus discípulos a su vida; les reveló el misterio del Reino; les dio parte en su misión, en su alegría y en sus sufrimientos”. Hay una íntima comunión entre Jesús y los discípulos: “Yo soy la vid y vosotros los sarmientos” (Jn 15, 5). “Anuncia una comunión misteriosa y real entre su propio cuerpo y el nuestro: <<Quien come ni carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él>> (Jn 6, 56).

 

Jesús prometió quedarse con sus discípulos hasta el fin de los tiempos y al enviar su Espíritu, “Cristo los constituye místicamente en su cuerpo”.

 

2. “Un solo Cuerpo”: La unidad del cuerpo no elimina la diversidad de miembros y funciones que el mismo Espíritu impulsa.

“La unidad del cuerpo místico produce y estimula entre los fieles la caridad: <<Si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él: si un miembro es honrado, todos los miembros se alegran con él>>”.

 

“Ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Ga 3, 27-28).

 

3. Cristo, Cabeza de este Cuerpo:

Cristo “es la Cabeza del Cuerpo que es la Iglesia” (Cal 1, 18).

Por medio de la Iglesia extiende su reino sobre todas las cosas.

-         “Él nos une a su Pascua: Todos los miembros tienen que esforzarse en asemejarse a Él <<hasta que Cristo esté formado en ellos>> (Ga 4, 19). <<Por eso somos integrados en los misterios de su vida (…), nos unimos a sus sufrimientos como el cuerpo a su cabeza. Sufrimos con él para ser glorificados con él>>”.

-         Él provee a nuestro crecimiento: “Cristo distribuye en su Cuerpo, la Iglesia, los dones y los servicios mediante los cuales nos ayudamos mutuamente en el camino de la salvación”.

 

“Cristo y la Iglesia son, por tanto, el <<Cristo total>> (Christus totus). La Iglesia es una con Cristo”.

 

“De Jesucristo y de la Iglesia, me parece que es todo uno y que no es necesario hacer una dificultad de ello” (Sta. Juana de Arco).

 

4. La Iglesia es la Esposa de Cristo: la distinción entre Cristo y la Iglesia se expresa con frecuencia mediante la imagen del esposo y de la esposa.

 

“El Tema de Cristo Esposo de la Iglesia fue preparado por los profetas y anunciado por Juan Bautista. El Señor se designó a sí mismo como <<el Esposo>> (Mc 2, 19). El apóstol presenta a la Iglesia y a cada fiel, miembro de su Cuerpo, como una Esposa <<desposada>> con Cristo Señor para <<no ser con él más que un solo Espíritu>>”.

 

“He ahí el Cristo total, cabeza y cuerpo, uno solo formado de muchos (…). Sea la cabeza la que hable, sean los miembros, es Cristo el que habla (…). Como cabeza él se llama esposo y como cuerpo esposa” (S. Agustín).

 

La Iglesia, Templo del Espíritu Santo:

  

“Lo que nuestro espíritu, es decir, nuestra alma, es para nuestros miembros, eso mismo es el Espíritu Santo para los miembros de Cristo, para el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia” (San Agustín).

 

Todas las partes del cuerpo están íntimamente unidas gracias a la acción del Espíritu Santo que hace de la Iglesia “el templo de Dios vivo” (2 Co 6, 16).

 

El Espíritu Santo actúa de múltiples maneras en la edificación de todo el cuerpo en la caridad:

 

 

a)     Por la Palabra de Dios: construye el edificio.

b)    Por el Bautismo: forma el cuerpo de Cristo.

c)     Por los sacramentos: hace crecer y cura a los miembros de Cristo.

d)    Por la gracia concedida a los apóstoles.

e)     Por las virtudes que hacen obrar según el bien.

f)      “Por las múltiples gracias especiales (llamadas <<carismas>> mediante las cuales los fieles quedan <<preparados y dispuestos a asumir diversas obras y deberes que contribuyen a renovar y construir más y más la Iglesia>>”.

-         “Extraordinarios o sencillos y humildes, los carismas son gracias del Espíritu Santo, que tienen directa o indirectamente una utilidad eclesial; los carismas están ordenados a la edificación de la Iglesia, al bien de los hombres y a las necesidades del mundo”.

-         “Los carismas se han de acoger con reconocimiento por el que los recibe, y también por todos los miembros de la Iglesia”. Los carismas auténticos vienen del Espíritu Santo y el que los recibe ha de ser dócil a sus impulsos. La caridad es la “verdadera medida de los carismas”.

-         Es necesario un discernimiento. “Ningún carisma dispensa de la referencia y de la sumisión a los pastores de la Iglesia. <<A ellos compete especialmente no apagar el Espíritu, sino examinarlo todo y quedarse con lo bueno>>, a fin de que todos los carismas cooperen, en  su diversidad y complementariedad, al <<bien común>> (1 Co 12, 7)”.

RESUMEN:

  

1. “Cristo Jesús se entregó por nosotros a fin de rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo que fuese suyo” (Tt 2, 14).

 

2. “Vosotros sois linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido” (1 P 2, 9).

 

3. “Se entra en el Pueblo de Dios por la fe y el Bautismo”. Todos los hombres están invitados a él a fin de que constituyan una sola familia, un único Pueblo de Dios.

 

4. “La Iglesia es el Cuerpo de Cristo. Por el Espíritu y su acción en los sacramentos, sobre todo en la Eucaristía, Cristo muerto y resucitado constituye la comunidad de los creyentes como cuerpo suyo”.

 

5. “En la unidad de este cuerpo hay diversidad de miembros y de funciones. Todos los miembros están unidos unos a otros, particularmente a los que sufren, a los pobres y perseguidos”.

 

6. “La Iglesia es este Cuerpo del que Cristo es la Cabeza: vive de Él, en Él y por Él; Él vive con ella y en ella”.

 

7. “La Iglesia es la Esposa de Cristo: la ha amado y se ha entregado a ella”. La ha hecho Madre fecunda de todos los hijos de Dios.

 

8. “La Iglesia es el Templo del Espíritu Santo. El Espíritu es como el alma del Cuerpo Místico, principio de su vida, de la unidad en la diversidad y de la riqueza de sus dones y carismas”.

 

9. “Así toda la Iglesia aparece como el pueblo unido <<por la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo>>”.

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