Catecismo

TEMA 36º

 

LOS MISTERIOS DE LA VIDA DE CRISTO

 (N. 512-560. Resúmenes 561-570)

 

Los misterios de la Encarnación y la Pascua iluminan toda la vida terrena de Cristo, su vida oculta y su vida pública.

 

1. Toda la vida de Cristo es misterio

2. Los misterios de la infancia y de la vida oculta de Jesús

3. Los misterios de la vida pública de Jesús

 

Toda la vida de Cristo es misterio:

 

En los Evangelios se habla casi nada de la vida de Jesús en Nazaret y gran parte de su vida pública nos es desconocida. “Lo que se ha escrito en los evangelios lo ha sido <<para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre>> (Jn 20, 31)”.

Todo lo visible en la vida terrena de Jesús nos conduce “al misterio invisible de su filiación divina y de su misión redentora”.

 

1. Los rasgos comunes en los misterios de Jesús:

 

 

a)     Toda la vida de Cristo es Revelación del Padre: “Quien me ve a mí, ve al Padre” (Jn 14, 9). Todo el amor de Dios se ha manifestado en la vida de Jesús.

b)    Toda la vida de Cristo es misterio de Redención: “La Redención nos viene ante todo por la sangre de la cruz”. Pero desde la cuna en Belén hasta la Resurrección y Ascensión, todos los actos de Jesucristo son redentores, nos están salvando.

c)     Toda la vida de Cristo es misterio de Recapitulación: “Todo lo que Jesús hizo, dijo y sufrió, tuvo como finalidad restablecer al hombre caído en su vocación primera”, en la comunión con Dios.

 

2. Nuestra comunión en los misterios de Jesús:

 

 

a)     Cristo vivió no para sí sino para nosotros: se encarnó “por nosotros los hombres y por nuestra salvación” y murió y resucitó por nuestros pecados y para nuestra justificación. Todos los milagros, obras y palabras los realizó por nosotros.

b)    En toda su vida se muestra como nuestro modelo. El es el “hombre perfecto”. “Con su anonadamiento, nos ha dejado un ejemplo que imitar; con su oración atrae a la oración; con su pobreza, llama a aceptar libremente la privación y las persecuciones”.

c)     “Todo lo que Cristo vivió hace que podamos vivirlo en Él y que Él lo viva en nosotros”. “El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido en cierto modo con todo hombre. Estamos llamados a no ser más que una sola cosa con Él”.

“Debemos continuar y cumplir en nosotros los estados y misterios de Jesús, y pedirle con frecuencia que los realice y lleve a plenitud en nosotros y en toda su Iglesia (...) Porque el Hijo de Dios tiene el designio de hacer participar y de extender y continuar sus misterios en nosotros y en toda su Iglesia (...) por las gracias que Él quiere comunicarnos y por los efectos que quiere obrar en nosotros gracias a estos misterios. Y por este medio quiere cumplirlos en nosotros”. (San Juan Eudes).

 

Los misterios de la infancia y de la vida oculta de Jesús:

 

1. Los preparativos: Los Ritos, sacrificios, figuras y símbolos de la Primera Alianza convergen hacia Cristo. Los profetas anuncian su venida y Dios “despierta en el corazón de los paganos una espera, aún confusa, de esta venida”. San Juan Bautista es el Precursor, encargado de presentar en público al “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Realiza un bautismo de conversión pero anunciando el Bautismo definitivo que traerá Cristo. El tiempo litúrgico del Adviento trata de que los fieles participen de alguna manera en esta larga preparación para los tiempos mesiánicos.

 

2. El misterio de Navidad: “Jesús nació en la humildad de un establo, de una familia pobre (...). En esta pobreza se manifiesta la gloria del cielo”.

Es necesario hacerse “niño” para nacer de nuevo, para entrar en el Reino.

 

3. Los misterios de la infancia de Jesús:

 

 

a) “La circuncisión de Jesús, al octavo día de su nacimiento, es señal de su inserción en la descendencia de Abraham, en el pueblo de la Alianza, de su sometimiento a la Ley y de su consagración al culto de Israel en el que participará durante toda su vida. Este signo prefigura <<la circuncisión en Cristo>> que es el Bautismo”.

 

b) La Epifanía: “Manifestación de Jesús como Mesías de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo”.

“Con el bautismo de Jesús en el Jordán y las bodas de Caná, la Epifanía celebra la adoración de Jesús por unos <<magos>> venidos de Oriente”. Los gentiles son llamados a formar parte del Nuevo Pueblo de Dios.

 

 

c) La Presentación de Jesús en el templo: Jesús es “el Primogénito que pertenece al Señor”.

Simeón y Ana reconocen en Jesús al Mesías esperado, luz de las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Pero también como “signo de contradicción”.

 

 

d) La Huída a Egipto y la matanza de los inocentes: “Toda la vida de Cristo estará bajo el signo de la persecución. Los suyos la comparten con él. Su vuelta de Egipto recuerda el éxodo y presenta a Jesús como liberador definitivo”.

 

4. Los misterios de la vida oculta de Jesús: Jesús la mayor parte de su vida la dedicó a su trabajo y a la vida en la comunidad. Estaba sometido a sus padres y “progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres” (Lc 2, 51-52).

La obediencia de Cristo culminó en la hora de la Pasión: “No se haga mi voluntad...” (Lc 22,42).

“La vida oculta de Nazaret permite a todos entrar en comunión con Jesús a través de los caminos más ordinarios de la vida humana”.

“El hallazgo de Jesús en el Templo es el único suceso que rompe el silencio de los Evangelios sobre los años ocultos de Jesús. Jesús deja entrever en ello el misterio de su consagración total a una misión derivada de su filiación divina: <<¿No sabíais que me debo a los asuntos de mi Padre?>>

 

Los misterios de la vida pública de Jesús:

  

 

 

1. El Bautismo de Jesús: “El comienzo de la vida pública de Jesús es su bautismo por Juan en el Jordán”. En el Jordán se manifiesta Jesús como Mesías de Israel e hijo de Dios.

“El Bautismo de Jesús es, por su parte, la aceptación y la inauguración de su misión de Siervo doliente”. “Se abrieron los cielos que el pecado de Adán había cerrado; y las aguas fueron santificadas por el descenso de Jesús y del Espíritu como preludio de la nueva creación”.

“Por el Bautismo, el cristiano se asimila sacramentalmente a Jesús que anticipa en su bautismo su muerte y su resurrección” para vivir una vida nueva.

 

2. Las tentaciones de Jesús: Jesús se retira al desierto durante cuarenta días y al final el demonio le tienta tres veces tratando de que pierda su confianza en Dios Padre. Al rechazar las tentaciones, el diablo se retira “hasta un tiempo oportuno” (Lc 4, 13). Jesús es el nuevo Adán que vence la tentación y al contrario que Israel durante sus cuarenta años por el desierto, fue totalmente obediente a la voluntad divina.

<<No tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado>> (Hb 4, 15). La Iglesia se une todos los años, durante los cuarenta días de la Gran Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto”.

 

3. “El Reino de Dios está cerca”: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertios y creed en la Buena Nueva” (Mc 1, 14-15). Jesús inaugura el Reino de los cielos en la tierra para que los hombres puedan participar de la vida divina. Dios “lo hace reuniendo a los hombres entorno a su Hijo, Jesucristo. Esta reunión es la Iglesia que es sobre la tierra <<el germen y el comienzo de este Reino>>”.

Todos los hombres están llamados a la unión con Cristo en su Reino.

 

4. El anuncio del Reino de Dios:

 

 

a)  “Todos los hombres están llamados a entrar en el Reino”.

 

 

b)  “El Reino pertenece a los pobres y a los pequeños, es decir a los que lo acogen con un corazón humilde”.

Jesús compartió la vida de los pobres y se identifica con ellos. “Hace del amor activo hacia ellos la condición para entrar en su Reino”.

 

c)  “Jesús invita a los pecadores al banquete del Reino:

<<No he venido a llamar a justos sino a pecadores>> (Mc 2, 17)”. Les invita a la conversión y les muestra la misericordia de Dios.

 

 

d)  Los signos del Reino de Dios: “Jesús acompaña sus palabras con numerosos <<milagros, prodigios y signos>> (Hch 2, 22) que manifiestan que el Reino está presente en Él. Ellos atestiguan que Jesús es el Mesías anunciado”. Con sus milagros libera a los hombres de la enfermedad del hambre, de la muerte, de los espíritus inmundos y del pecado que es la auténtica liberación.

 

 

e)  Las llaves del Reino: Jesús eligió a doce a los que envió a “proclamar el Reino de Dios y a curar” (Lc 9, 2).

“En el colegio de los Doce, Simón Pedro ocupa el primer lugar”.

“Pedro, a causa de la fe confesada por él, será la roca inquebrantable de la Iglesia. Tendrá la misión de custodiar esta fe ante todo desfallecimiento y de confirmar en ella a sus hermanos”.

“Jesús ha confiado a Pedro una autoridad específica: <<A ti daré las llaves del Reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos>> (Mt 16, 19)”.

 

- El poder de las llaves: “Designa la autoridad para gobernar la casa de Dios, que es la Iglesia”. “Apacienta mis ovejas” (Jn 21, 15-17).

 

- El poder de “atar y desatar”: “Significa la autoridad para absolver los pecados, pronunciar sentencias doctrinales y tomar decisiones disciplinares en la Iglesia”.

 

f)  Una visión anticipada del Reino: La Transfiguración. Ante la proximidad de la Pasión Jesús muestra a sus discípulos (Santiago y Juan) su gloria divina. “Apareció toda la Trinidad: el Padre en la voz, el Hijo en el hombre, el Espíritu la nube luminosa”. (Sto. Tomás de Aquino).

 

 

g) La subida de Jesús a Jerusalén: Al dirigirse a Jerusalén dice Jesús: “No cabe que un profeta perezca fuera de Jerusalén” (Lc 13, 33).

Jesús llora por Jerusalén y expresa sus deseos de paz en ella. “¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina reúne a sus pollos bajo las alas pero no habéis querido!” (Mt 23, 37 b) “¡Si también tú conocieras en este día el mensaje de paz! pero ahora está oculto a tus ojos” (Lc 19, 42).

 

 

h)  La entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén: Jesús entra en Jerusalén montado en un asno mientras los niños le aclaman: Hosanna al hijo de David, bendito el que viene en nombre del Señor. “Con su celebración, el domingo de Ramos, la liturgia de la Iglesia abre la gran Semana Santa”.

RESUMEN:

 

1. La vida entera de Cristo es una continua enseñanza.

 

2. “Los discípulos de Cristo deben asemejarse a Él hasta que él crezca y se forme en ellos”.

 

3. “Pastor o mago, nadie puede alcanzar a Dios aquí abajo sino arrodillándose ante el pesebre de Belén y adorando a Dios escondido en la debilidad de un niño”.

 

4. La vida familiar y el trabajo cotidiano son materia de santificación desde que Jesús los asumió durante largos años de vida oculta.

 

5. Desde su bautismo en el Jordán, Jesús es consagrado enteramente a la obra redentora que llevará a cabo en el bautismo de su pasión.

 

6. Jesús superó las tentaciones que Satanás le puso en el desierto.

 

7. Cristo inaugura el Reino de los cielos. “La Iglesia es el germen y el comienzo de ese Reino. Sus llaves son confiadas a Pedro”.

 

8. “La Transfiguración de Cristo tiene por finalidad fortalecer la fe de los Apóstoles ante la proximidad de la Pasión”.

 

9. “Jesús ha subido voluntariamente a Jerusalén sabiendo perfectamente que allí moriría de muerte violenta a causa de la contradicción de los pecadores”.

 

10. “La entrada en Jerusalén manifiesta la venida del Reino que el Rey Mesías, recibido en su ciudad por los niños y por los humildes de corazón, va a llevar a cabo por la Pascua de su Muerte y de su Resurrección”.

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